El 25N celebramos que a nivel mundial millones de personas reivindican en todo el mundo la importancia de la lucha, imprescindible, contra las diferentes formas de violencias ejercidas contra las mujeres y las niñas.

Mujeres en Zona de Conflicto (MZC) se suma a esta conmemoración porque entendemos, no podría ser de otro modo, que, para garantizar la dignidad de las personas, la igualdad de oportunidades y la supervivencia de los pueblos, es rigurosamente urgente asegurar y hacer sostenible una vida libre de violencias de género.

Entre las muchas formas de violencias basadas en el género (VBG) queremos hoy traer a primer plano el matrimonio infantil y forzoso (MIF) al que 12 millones de niñas están abocadas cada año antes de cumplir los 18 y en este minuto se contabilizan 650 millones de mujeres que fueron casadas antes de esa edad, según un informe publicado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), publicado en 2019. Esta realidad que ningunea, invisibiliza e invalida como ciudadanas a las mujeres y a las niñas, vulnera el estado de derecho y es una de las grandes limitaciones para el cumplimiento de algunas de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) entre ellos el ODS 5, que apuesta por la erradicación del MIF para 2030; el ODS 4, que pretende eliminar las disparidades de género en la educación de las niñas y niños en situación de vulnerabilidad y el ODS 16, que promueve poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños y niñas. Para que esto se cumpliese tendría que haber de ahora en adelante una reducción anual del 23%, pues de seguir la tendencia de la última década, al final de 2023 habrán ido al matrimonio infantil, al menos, 150 millones de niñas más.

Para invertir esta tendencia es fundamental activar estrategias políticas, económicas y sociales, que apuesten por la construcción colectiva de alianzas entre los poderes públicos y las organizaciones de la sociedad civil.

El MIF es el resultado de factores económicos, sociales y comunitarios, es una barrera real para el desarrollo de las niñas, de las mujeres y de toda la comunidad, perpetúa los estereotipos de género y las relaciones asimétricas de poder, atentando contra la dignidad de las niñas y manteniéndolas como subordinadas frente a la superioridad de los varones, con consecuencias nefastas sobre su salud, su derecho a la educación, a la toma de decisiones y a la emancipación. El MIF puede llegar a constituir una forma de trata de personas.


Desde MZC denunciamos la falta de recursos que maneja la sociedad civil en su lucha contra el matrimonio infantil y forzoso y otras formas de VBG, así mismo consideramos fundamental que la lucha contra la VBG sea una política de estado, que, partiendo de lo local, permee todos los estamentos gubernamentales y no gubernamentales.


La VBG no es problema de quienes la padecen, es el problema de todas y de todos y es un indicador de primer orden para para medir los avances de los derechos humanos, de la igualdad y de la salud democrática de una sociedad. Es mucho lo que nos jugamos. Di No al matrimonio infantil, di no a las violencias contra las mujeres y las niñas. ¡Y ACTUA!

Mila Ramos. Presidenta Mujeres en Zona de Conflicto (MZC)

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