Publicado el 24 de febrero de 2022 por 1000asuntos

Otra vez y otra vez. La guerra es un hecho permanente en nuestras sociedades, lo que pasa es que no todas afectan del mismo a los ciudadanos y ciudadanas del primer mundo. 

Yemen, Etiopía, Israel y Palestina, Haiti, Mianmar, el Sahel, Afganistán, Siria, República Democrática del Congo, los golpes de estado de 2021 en Chad, Guinea-Conakry, Mali, Níger, Burkina Faso o Sudán. Todos estos conflictos, en su mayoría invisibilizados, arrojan un saldo de centenares de miles de muertos, desplazados, refugiados, violaciones masivas de derechos, violencia sexual contra mujeres y niñas, prostitución forzosa, esclavitud sexual, y el mejor caldo de cultivo para las mafias traficantes de personas. Crímenes contra la humanidad. 

Y ahora Ucrania. Otra vez Europa, cuando aún las terribles consecuencias de la guerra en Bosnia, continúan sin resolverse. 

Cuando Putin elabora ese perverso eufemismo al llamar a la agresión cometida contra Ucrania “operación militar especial”, podría ser por aquello de evitar la obscenidad que entraña la palabra GUERRA. Los argumentos son los mismos que esgrime cualquier país que ocupa un territorio soberano: La salvaguarda de los derechos de las personas que han sufrido abusos por el régimen de Kiev; un régimen que, para Putin, carece de legitimidad como nación. Y para convertirse en el adalid de los oprimidos empieza por bombardear aquello que ha dado en llamar “objetivos selectivos”, que derivan en los daños colaterales al bombardear por error un colegio o un hospital. Lo vimos en Kósovo y en Serbia con los bombardeos de la OTAN. 

Poner por delante la bandera de los derechos humanos es un acto espurio para justificar una agresión del imperialismo más salvaje, cuyas repercusiones pueden ser imprevisibles. En este caso, además, el agresor, es una gran potencia militar, con un especial interés en demostrar que pueden vencer a cualquiera que se les ponga por delante, en palabras del presidente Putin, el cual recordó al mundo, en su comparecencia del 23 de febrero, que es “una de las potencias nucleares más poderosas”. 

Por su parte, el presidente de Ucrania Volodímir Zelenski, ha respondido haciendo un llamamiento general a las armas a todo el pueblo ucraniano y ha repartido armamento a la población para la defensa del país. Un hecho que, lejos que dibujar el camino hacia una negociación pacífica, acrecienta las posibilidades de una escalada bélica.

Las guerras, todas, establecen sus propias dinámicas y una vez que empieza la cadena de agresiones, alcanzar la paz se vuelve un horizonte cada vez más remoto, nos sobran ejemplos para verificar que los acuerdos de paz no terminan con las violencias ni garantizan la reconciliación.  

Desde la ciudadanía debemos exigir a nuestros gobernantes y a la comunidad internacional que la diplomacia y la política activen cuantos mecanismos sean necesarios para establecer negociaciones con los beligerantes y detener la guerra. PARAR LA GUERRA!! Una guerra que bien puede significar la desestabilización de la Unión Europea en su conjunto.

¡NO A LA GUERRA! 

Mila Ramos. Presidenta MZC.